sábado, maio 19, 2007

110. A CIDADE QUE NAVEGA


La ciudad que navega
A Lisboa hay que verla en el tiempo exacto de un sollozo. Verla toda entera con la primera luz del amanecer, por ejemplo. O verla bien completa con el último reflejo del sol sobre la Rua da Prata. Y después llorar. Porque uno, aunque sea la primera vez que la ve, tiene la impresión de haber vivido antes allí todo tipo de amores truncados, desenlaces violentos, ilusiones perdidas y suicidios ejemplares.
(...)
Lisboa es el nada nunca jamás. Lisboa es para llorar, puro destino y llanto, fado y luz de lágrima. Pero al mismo tiempo es una inmersión radical en la alegría. “Otra vez vuelvo a verte, / ciudad de mi infancia pavorosamente perdida /Ciudad triste y alegre, otra vez sueño aquí”. No es la ciudad blanca que creyó ver un suizo equivocado, sino una ciudad azul de alegres nostalgias inventadas. Sólo en Lisboa puede verse un azul de azules, que es un color que aturde. Lo vio Pedro Tamem, que lo inmortalizó así: “Desde lo alto os hablo, desde donde / añado azul de muchos colores / al otro azul que vuestros ojos ven”.
Enrique Vila-Matas

E é por estas e por outras que eu gosto tanto do Vila-Matas. E que vou começar agora a ler o Doutor Passavento. E que espero gostar muito.

4 comentários:

Ouriço disse...

Ah, estive ontem com ele na mão...
É uma cidade única.
Bjs

isabel victor disse...

"Sólo en Lisboa puede verse un azul de azules, que es un color que aturde"

Uih, que beleza ...

Gracias "m"

b* de noite muito boa

Lauro António disse...

Como é bom ver a "nossa" cidade vista de tantas cores: do branco de Tanner ao azul de Vila-Matas.
Anda "vem ver o meu país de marinheiros". E "nós" cá dentro. E tanta gente sem perceber o bem que tem, aqui mesmo ao estender da mão e do olhar.

M disse...

Lauro, tão bonita esta cidade que merecia uma câmara digna dela! Mas tem cienastas, escritores, músicos, não se pode ter tudo!